¿Buenas noticias? Sí, algunas…

 Alejandro Angulo S.J, director del Banco de Datos de DDHH y violencia política del CINEP/PPP, hace un análisis sobre los primeros meses del gobierno Santos y evidencia algunos hechos, positivos y negativos, que han tenido lugar en este periodo.

 

Esta columna se tomó un semestre ‘sabático’ para dar lugar al anunciado cambio piloteado por el nuevo Presidente Santos. Los medios nacionales parecían entusiasmados en pensar con el deseo: ¡Cayó el Uribato. Viva el Liberalismo! En mi retiro no compartía el optimismo, porque ninguno de los partidos colombianos tiene un palmarés ni siquiera medio pasable en derechos humanos, pero para no desentonar dije para mis adentros: uno nunca sabe…

Los seis meses transcurridos desde el último editorial han sido ricos en destapes: el de la parapolítica que continúa tocando cada vez estratos más altos; el de Bogotá que ha desenmascarado las artimañas de los piratas de los presupuestos locales y nacionales a los que hemos señalado tantas veces; pero sobre todo, y muy peligroso, el de la lucha por la tierra, ahora que hay un intento por corregir algo de la infamia y la crueldad con que la que se ha venido apropiando el suelo colombiano durante toda su historia. Y es que aquí se toca el corazón del problema.

El último número de Noche y Niebla que acaba de salir tiene cuatro líneas, escritas en conmemoración del martirio de la Hermana Yolanda Cerón, martirizada el 19 de septiembre de 2001 en Tumaco: “La Costa del Pacífico ha sido escenario de grandes proyectos mineros y de biocombustibles, los cuales han asociado a su gestión, a manera de escolta de seguridad, a grandes contingentes paramilitares fusionados con poderosas redes del narcotráfico”. Y en otro párrafo explica cómo se aplicó el mecanismo de seguridad democrática: una denuncia, presentada por la Hermana Yolanda a la comandancia de la Infantería de Marina fue calificada por el comandante de turno como subversiva. El eco de esta calificación resonó en los oídos del cabecilla paramilitar de turno y éste dio la orden de matarla. Diez años después de este martirio, en esa región que nuestra mártir amó, sigue corriendo la sangre de los pobres… derramada por los ricos. Y esta generalización no es un prejuicio proletario, sino la evidencia de que ese verdadero y propio genocidio (si se suman todos los casos de todo el país) se realiza, como si hubiera un acuerdo previo, en el norte, en el sur, en el oriente y en el occidente del país. Tampoco se exceptúa el centro. Así de simple y así de cruel.
Ahora, la buena noticia: el mismo número de Noche y Niebla, nos permite afirmar que, a nivel del país, los hechos violentos, aunque no cesen, disminuyen entre 2009 y 2010. El siguiente cuadro nos lo deja ver:

  2009 2010  2010-2009
AMENAZAS  577  349 -228
ATENTADO 16  6   -10
DESAPARIC.  40  27  -13
DETEN.ARB.  190  188  -2
EJEC.EXTRAJ 546 434   -112
HERIDO  166  174  8
TORTURA  73  64  -9
VIOL.SEXUAL  17  21  4
TOTAL  1625  1263 -362

Con la excepción de los heridos y de los casos de violencia sexual, los guarismos apuntan en la dirección de una mejora. Es importante señalar el decremento de las amenazas porque, hoy por hoy, en la lucha por la tierra, esa sigue siendo el arma predilecta. Y si funciona, disminuyen los muertos, pero aumenta el desplazamiento y sigue constante, a un alto nivel, la injusticia. Desde nuestro punto de vista, el doble aumento de la injusticia contra la simple disminución de la crueldad equivale a progreso cero. La pequeña disminución de la ferocidad, con el enorme aumento de la injusticia no es ni mucho menos un progreso en humanidad.

El aumento de los casos de violencia sexual es, en sentido paradójico, una buena noticia. Porque indica que se está denunciando un crimen tan viejo como el ser humano, pero que no se denunciaba en estas latitudes. La violencia del hombre contra la mujer hace parte del patrimonio histórico de la humanidad. De allí que los movimientos que hoy se levantan contra ese crimen son un buen presagio. Todavía hoy, en muchos ambientes de este país y de otros, buena parte de las poblaciones, machos y hembras, dan por descontado ese abominable privilegio de los machos por ser más fuertes. Por eso, también es una buena noticia que la alta supervisión de la justicia colombiana empiece a quedar en manos de las mujeres, condición sine qua non, para que se llegue a la humanización en ese aspecto específico de las relaciones sociales. Es la derrota de la violencia abdominal por la racionalidad cerebral.

Tampoco se puede pasar por alto en el cuadro la pequeñísima disminución de las detenciones arbitrarias, porque ese abuso habla muy mal de la forma como se administra el poder en el país. Todas las vallas del soldado amigo y del amable policía van por tierra cuando uno cae o ve caer a otros en una redada inesperada e injustificada. Desde luego que estas descalificaciones no se aplican a los casos execrables de usuarios de las papas explosivas y de los pasamontañas. En esos casos todo es deseable y justificable.

Por último, el cuadro nos muestra que los homicidios políticos han disminuido de un promedio de 2 diarios a un promedio de 1 diario. Aunque el cálculo es bastante grueso, señala una mejora notable. Pero en ningún caso se afirma que una muerte violenta por día sea tranquilizadora, porque aunque usted no lo crea, ese muerto puede ser usted.

Alejandro Angulo S. J.

Señor Alejadro Angulo. Me

Señor Alejadro Angulo.
Me gustaría conocer de dónde provienen las fuentes que sirven de base para su argumentación.

Respuesta

Puede consultar los datos en el siguiente link: http://www.nocheyniebla.org/ 

contraste

ustedes contrastan con fuentes oficiales?
gracias

Respuesta

Este artículo se basó en la informacIón del Banco de datos de derechos humanos y violencia política del CINEP/PPP (http://www.nocheyniebla.org/). En otras investigaciones se contrasta con fuentes oficiales. Puede consultar Cien días vistos por CINEP/PPP http://www.cinep.org.co/taxonomy/term/15 o la consulta en línea de nuestra biblioteca: http://biblioteca.cinep.org.co:10080/

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